MUERE PITCHER RALPH BRANCA A LOS 90 AÑOS DE EDAD

*El pitcher que permitió histórico home run en 1951, Ralph Branca, falleció a los 90 años de edad.

Azteca Deportes

Ralph Branca, el pitcher que permitió uno de los home runs más famosos en la historia del béisbol, falleció a los 90 años, informaron el miércoles allegados.

Branca, de Brooklyn Dodgers, permitió un home run de tres carreras a Bobby Thomson en la novena entrada con el que los New York Giants ganaron por 5-4 en el tercer y decisivo partido por el título de la Liga Nacional en 1951.

Su yerno, el ex mánager Bobby Valentine, dijo que Branca falleció en un asilo de ancianos en Rye, en el estado de Nueva York.

El HR hacia el jardín izquierdo en el estadio Polo Grounds provocó el grito del locutor Russ Hodges, «¡Los Gigantes ganan el título! ¡Los Gigantes ganan el título!». El equipo ganador celebró en el terreno, inundado de fanáticos, mientras Branca, vistiendo el número 13, se marchaba cabizbajo del montículo.

En los próximos 50 años, con frecuencia Branca y Thomson comparecieron juntos en ferias beisbolísticas, narrando una y otra vez la historia del célebre cuadrangular.

Muchos años después, sin embargo, se reveló que los Gigantes se valieron de una ingeniosa maniobra para ganar el partido. Resulta que habían emplazado un telescopio para espiar las señales del equipo rival. Con esa información, los bateadores de los Gigantes podían acertar con más frecuencia.

Durante años persistía la incógnita: ¿Sabía Thomson de cómo iba a venir el lanzamiento de Branca?

Thomson lo negaba enfáticamente, afirmando que no recibió la señal, hasta que falleció en el 2010 a los 86 años de edad.

Branca, sin embargo, se mantuvo escéptico.

En el 2003, la maniobra de espionaje de los Gigantes salió a la luz en un reportaje del Wall Street Journal.

Pocos días después, Branca y Thomson coincidieron en un evento en Edison, Nueva Jersey. Hablaron en privado cinco minutos sobre el secreto que ambos sabían, pero nunca compartieron.

«Fue buena catarsis para ambos», dijo luego Branca. «El sabía que yo sabía. Es mejor así».

Le sobreviven su esposa Ann; su hijo John, y sus hijas Patti y Mary Ellen.

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