Calles de Oaxaca, terreno fértil para el ambulantaje

NVI Noticias

Llegar al cruce de la calle de Aldama y Miguel Cabrera, en el centro Histórico, es comprobar cómo la libertad de tránsito de peatones y conductores se reduce a lo que permiten los puestos en la vía pública que se adueñan, sin control, de espacios públicos .

Por tercera semana consecutiva la vía pública del Centro Histórico estará libre de comerciantes mañana miércoles, pero el resto de la semana aparecen nuevos puestos en una suerte de operación hormiga.

«Pues sí, se ven bonitas las calles libres de ambulantes, pero también de aquí comen. Yo desde que me acuerdo aquí están”, dice Lucía después de preguntar los precios de las macetas de cempasúchil y el papel picado, productos que por la temporada amplían la oferta en la vía pública, entre los mercados 20 de noviembre y Benito Juárez.

«¡Llévelo, llévelo!»

“Lleve su copal”, el grito de la vendedora se intercala con el incesante sonar del claxón que emana de autos conducidos por conductores impacientes cuando el tráfico se alenta.

El cajón de estacionamiento confinado para discapacitados no se respeta, una vendedora de nueces ha instalado su puesto y aunque no hay sol, ha expandido su sombrilla de playa. Las líneas amarillas del paso peatonal sobre la que se instalan los puestos “semi fijos”, demuestran que la Ley ni los derechos de peatones se respetan.

Para quien maneja un vehículo de motor, llegar a la esquina de Aldama y Miguel Cabrera obliga a extremar cuidado, el comercio en tres esquinas impide ver a peatones o autos que intentan cruzar al mismo tiempo esa esquina.

En la esquina siguiente, afuera de una zapatería, ya hay un nuevo puesto que oferta bolsas deportivas y le sigue otro que vende tenis.

Pasos más adelante las vendedoras de hortalizas y miel dan la impresión que tienen más de un puesto en la vía pública, se extienden cuanto pueden ante la inacción de inspectores municipales.

Crecen como hongos

En la siguiente esquina, al llegar a la calle de Bustamante, otro puesto de tenis ya invade el cruce peatonal, no es nuevo, se ha instalado desde hace cuatro meses, pero ahora lo hace del diario, expresan comerciantes vecinos.

A su lado, el éxito de una taquería en la vía pública parece ser tal que ahora cuenta con una mesa y sillas para sus comensales, en tanto que los bancos los distribuye en la banqueta.

“El de los tacos debería tener un metro aproximado, pero no respeta, los inspectores pasan y no dicen nada”, relata el empleado de una tienda que mira cómo transitar por esta calle se dificulta con las maderas que se han colocado para impedir el paso sobre la banqueta ante un posible derrumbe de la barda de lo que era la plaza Aldama.

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