Barcelona: Aquí no pasó nada, Bartomeu domó a la fiera

Fox Deportes

Parecía que iba a arder el Camp Nou, pero al final la cosa aparece casi controlada. Un poco de aturdimiento en parte de la masa, pero nada más. El presidente Josep Maria Bartomeu volvió a domar a la fiera, a la crisis que se le echaba encima. Una vez más, echó mano de su manual infalible: silencio y que pasen los días.

Al Barcelona le tenía que abrazar una crisis de profundidad por las expectativas equivocadas de victoria vividas en el último tramo del campeonato y la verdad es que el asunto que más tiene entretenida ahora a la afición es la adecuación o no de la nueva camiseta, con cuadros en lugar de rayas, bajo el urgente argumento del club que se trata de un homenaje al Ensanche de la Ciudad Condal.

Ni una lista de bajas oficial, ni un jugador claramente apunto de caer en el saco (aparte de Frenkie de Jong), ni aún menos una declaración de alguien autorizado en el equipo para dar una pista de hacia dónde apunta el club en las próximas semanas.

Del terremoto que se le venía encima al Barcelona, tras la eliminación en semifinales de la Champions League y después de la derrota en la final de la Copa del Rey, el club ha dejado de recibir embestidas, más allá del rumor que a diario se viven en las redes sociales entre partidarios y detractores de cualquier asunto en clave ‘Blaugrana’.

El punto culminante de agonía para Bartomeu lo superó hace unos días cuando extraoficialmente cerró a lo presidencialista la continuidad de Ernesto Valverde en el vestuario, sin oír cualquier posición en contra ya no de expertos, sino de su propia junta. Bartomeu apostó a su caballo ganador (Valverde) y parece que subido a él quiere llegar al 30 de junio de 2021, último día de su mandato, aunque el técnico tiene contrato hasta 2020.

La situación deportiva, cuyos no logros este curso han motivado mucho disgusto en una parte importante del club, volvieron a poner a prueba el talante de un Bartomeu que no se ha visto envuelto en temporales como el de esta temporada y del que parece que ha vuelto a salir indemne y airoso.

En el primer revés que sufrió ya como presidente, en una grave crisis en el vestuario, que afectó la relación del por entonces entrenador Luis Enrique Martínez con Lionel Messi, ni corto ni perezoso, Bartomeu adelantó las elecciones a la presidencia en busca de una paz cuya ruptura amenazaba con una crisis profunda.

Superada aquella crisis con un triplete, Bartomeu se llevó la mayoría de votos en las elecciones de 2015, con seis años de mandato por delante, en los que ha vivido con cierta tranquilidad, pero sin gozar del apoyo unánime de la masa del club, hecho que se ha puesto de manifiesto, ya que al mínimo tropiezo la cayó la primera amenaza de moción de censura en 2017, que finalmente no prosperó, aunque ahora vuelven a escucharse sus ecos.

Al margen del descontento que no parece que se haya disipado entre la masa social, lo que sí tiene claro el mandatario es que el silencio impuesto, no solo el propio, sino para el resto de directivos, ha ayudado al club a que no se produzca en el exterior ningún eco ni un malentendido de una frase mal expresada por el Barcelona o malentendida.

Casi dos semanas después de la última gota que parecía que iba a derramar el vaso en ‘Can Barça’, a diferencia de un club torpedeado y hundido, el Barcelona mantiene un rumbo sin que nada le afecte y con una agenda que no parece estar sometida a ninguna prisa ni presión: no ha llegado ningún jugador para crear una aparente ilusión, ni ha salido nadie reportando un gran beneficio económico.

Bartomeu domó a la fiera, a un Barcelona históricamente susceptible de entrar en ebullición y que ya ha vivido episodios de autolesión y audestrucción que tanto daño le han hecho, y que en cambio ahora con todo el verano por delante, y casi con un mes para cerrar las cuentas el 30 de junio, parecen anunciar que las crisis de ahora no son para tanto.

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